El pasado jueves, 22 de junio, Cruz Roja fue invitada por la Fundación Laboral de la Construcción a asistir a la jornada para el desarrollo de iniciativas dirigidas a la orientación, formación e inserción laboral en el sector de la construcción a personas pertenecientes a colectivos vulnerables.
En la misma, se participó en una mesa redonda con otras entidades sociales para debatir sobre las oportunidades y dificultades para dichos colectivos en el sector.
Desde Cruz Roja, se expuso el funcionamiento del plan de empleo, cuyo objetivo es incidir de manera interrelacionada e integrada tanto con las personas como con el entorno.
Concretamente, desde el Proyecto Puentes hacia el empleo: itinerarios por la igualdad, se quiere fomentar la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, concretamente mujeres muy alejadas del mercado laboral que sufren discriminación múltiple y pertenecen a colectivos en riesgo, especialmente responsables de familias monoparentales, víctimas de violencia de género, inmigrantes y/o mayores de 45 años, con baja o nula cualificación y con escasa experiencia laboral.
Actualmente, ciertos sectores laborales pueden considerarse «masculinizados» ya que, la presencia de mujeres es escasa o nula. Concretamente, en el sector de la construcción, ni siquiera uno de cada diez profesionales es mujer, considerándose este porcentaje todavía más bajo si sólo tenemos en cuenta a las mujeres vinculadas a oficios como la albañilería o carpintería. La mayoría de mujeres presentes en el sector trabajan en áreas administrativas o puestos como arquitectas o ingenieras.
Debemos, por tanto, cuestionar el porqué de dicha realidad. La construcción está rodeada de mitos y barreras que podrían conformar las causas de ausencia femenina. La fuerza física, estereotipificación femenina o ausencia de referentes serían varios de ellos.
Numerosos estudios, como «mujeres a pie de obra» de la arquitecta Ane Alonso, recogen testimonios reales de mujeres en el sector, en los que dichos mitos se convierten en realidades, declarando a la construcción como un «nicho de mercado que cierra la puerta sistemáticamente a las mujeres por el mero hecho de serlo».
Es necesario, por tanto, un cambio significativo en la imagen del sector que ayude a desmontar estereotipos y apostar por un mercado de trabajo sin sesgos de género.
Para Cruz Roja, las empresas juegan un papel fundamental, ya que a través de la cooperación con las mismas, puede trabajarse en la disminución de las brechas de género existentes. A través de alianzas de mejora de la empleabilidad o de medidas complementarias, intentamos favorecer y contribuir para que dichos colectivos vulnerables puedan tener mayores opciones de incorporarse al mercado laboral.